Cantidad de visitas al blog...

jueves, 14 de noviembre de 2013

Te quiero.

Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro

tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero

y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola

te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país
la gente viva feliz
aunque no tenga permiso

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

MARIO BENEDETTI.









jueves, 17 de octubre de 2013

VISITA

No estoy.
No la conozco.
No quiero conocerla.
Me repugna lo hueco,
la afición al misterio,
el culto a la ceniza,
a cuanto se disgrega.
Jamás he mantenido contacto con lo inerte.
Si de algo he renegado es de la indiferencia.
No aspiro a transmutarme,
ni me tienta el reposo.
Todavía me intrigan el absurdo, la gracia.
No estoy para lo inmóvil,
para lo inhabitado.

Cuando venga a buscarme,
díganle:
"se ha mudado".

OLIVERIO GIRONDO.




miércoles, 16 de octubre de 2013

MILONGA DE LOS MORENOS.

Alta la voz y animosa
como si cantara flor,
hoy, caballeros, le canto
a la gente de color.

Marfil negro los llamaban
los ingleses y holandeses
que aquí los desembarcaron
al cabo de largos meses.

En el barrio de Retiro
hubo mercado de esclavos;
de buena disposición
y muchos salieron bravos.

De su tierra de leones
se olvidaron como niños
y aquí los aquerenciaron
la costumbre y los cariños.

Cuando la patria nació
una semana de Mayo,
el gaucho sólo sabía
hacer la guerra a caballo.

Alguien pensó que los negros
no eran ni zurdos ni ajenos
y se formó el Regimiento
de Pardos y de Morenos.

El sufrido regimiento
que llevó el número seis
y del que dijo Ascasubi:
"Más bravo que gallo inglés".

Y así fue que en la otra banda
esa morenada, al grito
de Soler, atropelló
en la carga del Cerrito.

Martín Fierro mató a un negro
y es casi como si hubiera
matado a todos. Sé de uno
que murió por la bandera.

De tarde en tarde en el Sur
me mira un rostro moreno,
trabajado por los años
y a la vez triste y sereno.

¿A qué cielo de tambores
y siestas largas se han ido?
Se los ha llevado el tiempo,
el tiempo, que es el olvido.


JORGE LUIS BORGES.






miércoles, 9 de octubre de 2013

La caída del Che.

La metralla le rompe las piernas. Sentado, sigue peleando, hasta que le vuelan el fusil de las manos.
Los soldados disputan a manotazos el reloj, la cantimplora, el cinturón, la pipa. Varios oficiales lo interrogan, uno tras otro. El che calla y mana sangre. El contraalmirante Ugarteche, osado lobo de tierra, jefe de la Marina de un país sin mar, lo insulta y lo amenaza. El che le escupe la cara.
Desde La Paz, llega la orden de liquidar al prisionero. Una ráfaga lo acribilla. El Che muere de bala, muere a traición, poco antes de cumplir cuarenta años, exactamente a la misma edad a la que murieron, también de bala, también a traición, Zapata y Sandino.
En el pueblito de Higueras, el general Barrientos exhibe su trofeo a los periodistas. El Che yace sobre una pileta de lavar ropa. Después de las balas, lo acribillan los flashes. Esta última cara tiene ojos que acusan y una sonrisa melancólica.

EDUARDO GALEANO.




jueves, 3 de octubre de 2013

Yo tuve un hermano

 
Yo tuve un hermano
no nos vimos nunca
pero no importaba.
 
Yo tuve un hermano
que iba por los montes
mientras yo dormía.
 
Lo quise a mi modo
le tomé su voz
libre como el agua.
 
Caminé de a ratos
cerca de su sombra
no nos vimos nunca
pero no importaba.
 
Mi hermano despierto
mientras yo dormía.
Mi hermano mostrándome
detrás de la noche
su estrella elegida.
 
 
JULIO CORTÁZAR.
 
 
 


jueves, 26 de septiembre de 2013

Juan

A Janet.
A María Belén.


Ya duerme tranquilo, las balas dejaron de pasar a su alrededor pero sigue soñando con ellas.
En Argentina se llama Juan, habla poco castellano porque su idioma es el Suazi, nació en Suazilandia pero debió escapar.
Creció en los alrededores de Mbabane donde vio morir a toda su familia a causa de las tantas guerras civiles que acosan estas tierras, logró escapar; se salvó. Reside en Mendoza, vive en la Cuarta sección donde comparte habitación con dos hermanos suyos y otros cuatro hombres que vienen de Angola, Sierra Leona y Gambia respectivamente.
Durante el día sale a vender alhajas truchas, Rolex de 200 pesos, cadenas de oro y plata de dudosa procedencia, joyas preciosas que de preciosas tienen poco y nada.
La gente lo mira como si fuese un sapo de otro pozo, un "sinpapeles", algo inferior.
Fue el segundo hermano en llegar y cuando lo hizo,aprendió las palabras esenciales del Castellano para poder salir a ganarse la vida, esa vida que tanto le pegó y le sigue pegando. Algunas veces se entera de noticias de su tierra, la cual anhela y extraña. Con sus hermanos de habitación viven recordando sus pagos, pasan días contando historias de sus respectivos lugares, lloran, cantan y rezan a sus dioses, piden que nunca los abandonen y guardan un pequeño dejo de esperanza de poder volver a la tierra prometida, a sus tierras.
Llega la noche, el silencio vuelve a ganar, vive escapando de la policía y siempre mira para abajo cual culpable, culpable de una herencia sagrada de haber nacido en un continente explotado por los que siempre triunfan.
Y así pasa otro día, otro día de exilio y de nostalgia.


IGNACIO GIARDINI.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Recuerdos

A María Belén Giardini.

Todo sigue por la misma senda, la nostalgia y el recuerdo son cotidianos. Te fuiste para quedarte, te quedaste para alejarte. Soñás Montevideo y un lugar libre de toda la basura. Te debo 15 libros, te debo un microcuento de Galeano y parte de mi biblioteca. Nadie es cobarde por haberse ido, ni valiente por quedarse. Ciudadana del mundo es la definición, ese tipo de gente que mira el mundo por la cerradura. Viajera inclaudicable, conocedora de culturas. Nos debemos un vino y muchas charlas, un te quiero y un poema. Va a ser pronto, lo bueno siempre se hace esperar, y los que más queremos no siempre están con nosotros. El precio de la libertad, el no aferrarse a nada. Que todo vuelva, o quizás no.

IGNACIO GIARDINI.