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viernes, 16 de agosto de 2013

Se sabe qué

El mar que salpica recuerdos
es inocente. Los infiernos
que el Dante nunca visitó
son inocentes. Los que penitencia
sufren como animales píos
son inocentes. El caballo
en la anchura que aleja
a los jardines y el toro de la hora
son inocentes. Sépalo el lugar
donde todo termina, menos
el mar, los infiernos, el caballo.
Los que nacieron después de mi muerte
saben que la pregunta de verdad
es inocente.

JUAN GELMAN.





lunes, 12 de agosto de 2013

Patrias


Quiero la casa baja;
La casa que en seguida llega al cielo,
La casa que no aguante otros alto que el aire.
Quiero la casa grande,
La orillada de un patio
Con sus leguas de cielo y jeme de pampa.
Quiero el tiempo allanado:
El tiempo con baldíos de ansiar y no hacer nada.
Quiero el tiempo hecho plaza,
No el día picaneado por los relojes yanquis
Sino el día que miden despacito los mates.
Quiero la novia clara:
Firmeza de la dicha, corazón de la gracia
Quiero su carne nueva que la sombra no apaga.
Quiero la novia que sea luego la esposa,
Que sienta que las cosas están por el amor,
No en amor en las cosas.
Quiero casi la gloria:
Quiero ver en los otros alargarse mi gesto
Como la luna sola que está en muchos espejos.
Quiero tener aljibe donde acudan los otros
Y que mi agua de cielo les alegre los cántaros
Y que alguna muchacha venga a verse en el pozo.
Quiero la calle mansa
Con las balaustraditas repartiéndose el celo
Y los buenos zaguanes rogados de esperanza.
Quiero la calle huraña
Que desgarren la puesta del sol y la salida.
Quiero esa calle Plaza que me llevó a la dicha.
(Mientras, ... sigan viviéndome
La dicha que la Quica tiene sus ojos grandes
Y la guitarra austera de Ricardo Güiraldes).



JORGE LUIS BORGES.







La realidad

La realidad es un manojo de poemas sobre los cuales nadie reclama derechos de autor. Debo de cada piedra, de cada baldosa, se esconde un poema.
Hay irreverentes, y también historiadores, que sostienen que la virginidad de María es un error de traducción. Y puede que sí. Pero ya sea en arameo, zendo, jónico, eólico o ático, haya sido virgen o mujer normalmente sexuada, María es sobre todo una imagen poética, digna de parir a esa prometedora metáfora llamada Jesús (no olvidemos que expulsó del templo a los mercaderes.
Hasta en las guerras hay poesía, pero nunca en la artillería de los vencedores sino en la última mirada de los vencidos. Hay poesía en los himnos patrios, pero no en la cursilería de sus letras sino en las voces de quienes los cantan.
Hay poesía en los cuadros de Van Gogh o de Velázquez, de Murillo o del Tiziano, de Durero o de Gainsborough, y hasta en las peligrosas arañitas que alojan su hambre en la estética de un cuadro de Picasso o de una estampa de Buda.
Cuando uno ve pasar una muchacha con su garboso contoneo y murmura que es un poema, sólo dice la verdad. Aún el dolor es poético, como bien lo documentaron Shakespeare y el Dante, y más cerquita Rulfo y Quiroga.
Lo malo de la realidad y también de la poesía es su punto final. Como éste.


MARIO BENEDETTI








sábado, 27 de julio de 2013

El castillo

A María Belén Giardini. Sin palabras.


En el reino de los libros todos los autores se protegen de los invasores, los cuales buscan romper la armonía del castillo.
En el palacio no existe un rey, tampoco una reina, todos trabajan por igual con el mismo objetivo, cuidar la cultura.
A la noche cenan todos juntos, lo que sí, en diferentes mesas. Varias noches tuve la oportunidad de ver a Soriano hablando con Lanata sobre Página 12, también vi a Cortázar abrazándose con Borges y a Neruda riendo con Oliverio Girondo.
Mario Benedetti habla con García Márquez sobre dignidad, palabra que ambos conocen mucho y tienen el don de la sencillez y de la humildad.
Tuve la suerte de ver a José Hernández hablar sobre el Martín Fierro con Ricardo Güiraldes, y que éste último le cuente sobre Don Segundo Sombra, ellos hablan de cultura nacional, hablan de ese gaucho marginado que tuvo que sobrevivir a la embestida del ciudadano que lo explotaba.
En las puertas del castillo se posan Juan Gelman y Eduardo Galeano, son los que cuidan a los demás y los que en sus escrituras no paran de hablar de dolor y de exilio.
A Borges es común verlo en una biblioteca hablando con Bioy Casares, son amigos, pero por sobre todo, profesan un respeto mutuo que es digno de admiración.
Yo no sé si esto es real o no, me gustaría que lo sea, pero aseguro haberlos visto a todos en mi biblioteca y saber que sus escritos son eternos me deja imaginarlos.



IGNACIO GIARDINI.










jueves, 25 de julio de 2013

El cuento sin terminar.


Un cuento sin fin, final sin final, moraleja sin enseñanza.
La belleza de las palabras nunca dichas, los personajes inventados y que recreamos dándoles vida. La alegría de saber que nunca seremos dichosos.
La idealización de cada cuento, el sentido de la eternidad y las citas de grandes autores. 
El provocador que justifica al imperdonable, que mata al eterno, heredero de la corona más preciada de nuestra literatura. 
La eternidad reflejada en objetos, el puñal que sigue siendo de su dueño y que sus afectos lo recordarán por siempre. 
Dueño de la soberbia y la arrogancia, precursor de la falsa humildad, todo le vamos a perdonar.
Por los cuentos sin fin, por las moralejas sin enseñanzas. Por Borges.


IGNACIO GIARDINI.










jueves, 18 de julio de 2013

CCVII

Los hermanos en la desdicha se reconocen pronto. Nadamos y encontramos nombres sin significación, parodias del acento rítmico, transacciones con la distancia última. El sudor moja al paciente/la quemazón del parque donde se hundió en una mujer. El embrión de una mirada es más feliz que la mirada/no lo ensucian los cálculos de estar/ni el bandoneón de ser/ni la cortina al fondo. La niñez averigua tristezas de lo que pasó y así vive en su parte embestida.

JUAN GELMAN.








viernes, 12 de julio de 2013

Un importante hotel de la zona de Retiro

El diccionario define el eufemismo con otro eufemismo: "manifestación suave o decorosa de ideas cuya expresión directa sería dura y malsonante". Un perro mordiéndose la cola.
"Eufemismo" proviene de eu: bien, buen; y femí: decir. Vías de escape de la conciencia a través del lenguaje; diríase también de la condición del avestruz semántico, convencido de que lo que no se nombra, no existe, o existe con menor intensidad.
Nuestra existencia cotidiana transcurre acolchada por eufemismos de todo tipo, aunque no en todos los casos somos víctimas temerosas, otras veces somos cínicos victimarios y elegimos disfrazar los resultados de prácticas atroces. Llamamos "excluidos del sistema" a nuestro prójimo con hambre, miseria o desocupación; "daños colaterales" a la matanza de población civil; "amante de lo ajeno" al ladrón; el "servicio" o el "toilette" al baño; "interrupción del embarazo" al aborto; "gatillo fácil" al asesinato cometido por las fuerzas del orden; "declaración espontánea" a la obtenida bajo tortura en una comisaría; "publicidad no tradicional, PNT" al chivo, generalmente encubierto en el argumento de un programa televisivo; "no vidente" al ciego; "flexibilización" a las facilidades para despedir sin compromisos con el empleado; "ajusticiamiento" al asesinato de cualquier tipo; "limpieza étnica" al genocidio; "intangibilidad de los depósitos" (ley 25.466) a "mejor saquen la plata cuanto antes"; "reajuste" a nuevos aumentos; "corralito" a expropiación indebida de fondos privados por parte del Estado; "reconciliación" a impunidad; "autoahorro" a financiar la fabricación de nuestra compra futura; "en estudio" al proyecto archivado; etc., etc., etcétera.
El ex dictador Jorge Rafael Videla explicó así uno de nuestros mayores eufemismos: "Pongamos un número, pongamos cinco mil. La sociedad argentina no se hubiera bancado los fusilamientos: ayer dos en Buenos Aires, hoy seis en Córdoba, mañana cuatro en Rosario, y así hasta cinco mil. No había otra manera. Todos estuvimos de acuerdo en esto. Y el que no estuvo de acuerdo se fue. ¿Dar a conocer dónde están los restos? Pero... ¿qué es lo que podemos señalar? ¿El mar, el Río de la Plata, el Riachuelo? Se pensó, en su momento, en dar a conocer las listas. Pero luego se planteó: si se dan por muertos, en seguida vienen las preguntas que no se pueden responder: quién mató, dónde, cómo".
"Los desaparecidos -dijo- no tienen entidad. No están ni vivos ni muertos, son desaparecidos."


JORGE LANATA.